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Explorando perspectivas.

¿Cuántas veces les ha pasado que van a un lugar tantas veces que ya ven las cosas como si fueran igual siempre? ¿Cuántas veces les han pasado que un lugar que vos conoces y pasas por ahí regularmente ya no le encuentras ningún encanto, pero alguien llega y lo ve con ojos de asombro?


Me ha llegado a pasar hasta que veo gente que hace fotografías de un mismo lugar y parece totalmente nuevo, parece como que sacan todo ese contexto e ideas que vos tenías en la cabeza del mismo lugar y lo hacen original, crean algo nuevo. ¡Qué cólera da eso! Uno cree que ya no se le puede sacar el jugo a esa naranja, pero todos exprimen la misma naranja y aunque ya no haya jugo, otros hacen aceites. Así son las cosas, y por eso creo que siempre hay que dejarse asombrar.

Las perspectivas de las cosas están en nuestras mentes, pero creo que un punto clave que hay que tener en cuenta es que la mente se puede engañar. Así como te haces creer a vos mismo que ´un heladillo por aquí´ y otro por allá no te va a romper la dieta… Bueno, sí lo hace, pero para tu mente, no lo hizo, y como lo creíste desde el principio, ni le das importancia. Eso es engañar a la mente, y así mismo lo podemos hacer con los lugares que visitamos.

Quiero darles algunos tips para mantener esas perspectivas frescas cuando vayan a algún lugar nuevo. Lo aplicaré igual para fotógrafos, pero creo que mantenerse creando o siendo creativo, es necesario empujar esos límites y exprimir esas naranjas hasta su última gota, y después de la cáscara hacer aceite, o esencias, ¡o lo que sea!

Primero:

Ir en el amanecer.

A todos nos gusta los atardeceres, ¿saben por qué? Porque el 90% no se levanta para ver el amanecer. TODO es diferente en el amanecer. Desde el sonido de las aves, el poco sonido de los carros en contraste con la luz del día. Si es en la ciudad, generalmente cuando ves el atardecer hay mucha contaminación sónica.

El comportamiento de la luz es distinto. Hay luz suave porque el Sol está a penas saliendo, y esto crea un ambiente tenue, y la bruma a veces tiende a ser densa, creando un misticismo que puede ser aprovechado. El amanecer es mi favorito.

Segundo:

Dejarse sorprender.

Trompetista en el parque. NY, EEUU.

Uno cuando era niño jugaba con las cosas más simples y parecía nunca aburrirse (al menos en mi caso). Los legos eran un rango de posibilidades enorme y realmente los límites estaban por los cielos. Esto, claro, hasta que majaba uno y lloraba por horas.

Los lugares recurrentes tienen un mismo efecto, pero está en nosotros si queremos entrar a ver las mismas cosas, o si nos detenemos a realmente ver, detallar e imaginar lo que puede suceder en estos espacios. Si hacés fotos siempre de la misma playa y su atardecer, ¿por qué no ver hacia el lado opuesto y observar cómo las sombras de las palmeras se proyectan en la arena, o cómo la luz del Sol entra en la ventana de una casa, o se refleja en un edificio?

Tercero:

Detalles.

 


Algo que pasé suavemente en el punto pasado. Los detalles son esenciales. Los damos por sentado la mayoría de veces, porque vemos los lugares como algo que ya está ahí y lo vemos opaco, ´normal´. Pero a veces no le damos de alta a las pequeñas cosas que conforman el conjunto. Estas, la mayoría de veces, son muy importantes y con ellos, podrías hacer obras de arte. Dejá que los detalles cobren vida, dibujá cosas en la mente con esos detalles, contá historias imaginarias con esas flores que crecieron en una pared gris, por ejemplo.
Cuarto:

Observar, parar de ver.

Es muy fácil ver que pasen las cosas y quedarse pensando en lo que hiciste ayer o lo que falta por hacer. Es más difícil ver las cosas, estar presente y centrarse en lo que sucede al frente de mis ojos. Estar presente es clave para entender el potencial de las cosas y de las situaciones que suceden, porque puede que uno se quede más pendiente de lo que pasa por tu mente, y te pierdas de algo valioso.

Quiero exponer mi caso que hizo llegar a estas conclusiones:

El Puente de la Amistad de Taiwan, Cañas-Nicoya, Guanacaste.

Muchos de nosotros los ticos nos pasamos yendo a Guanacaste y poco nos percatamos de lo que sucede alrededor durante el camino. Quiero hacer un llamado a aquellos ticos que hacen estos viajes a que se detengan más a ver las cosas que les parezcan curiosas. De camino a un trabajo en Tamarindo, nos detuvimos a ver este coloso al que le transitan 4000 vehículos al día, y si acaso, 30 se detienen a observar.

 

 

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2 Comments

  1. Jalmer says:

    Muy bueno la verdad lo leí todo y me pareció muy interesante, ojalá siga subiendo estos post ✌️
    Saludos desde Alajuela.

    • Roberto López says:

      ¡Muchísimas gracias Jalmer, me alegra que le haya gustado!
      ¡Un saludo, definitivamente sí voy a seguir publicando!

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